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PRINCIPIOS PARA REDUCIR EL RIESGO MICROBIANO EN PRODUCTOS FRESCOS

 

Ocho Principios

Los siguientes principios básicos ayudan a tomar acciones para reducir el riesgo microbiano en alimentos, y son aplicables tanto para la producción, recolección, empaque y transporte de productos frescos (frutas y vegetales).

El primer principio tiene que ver con la preferencia preventiva en las acciones a tomar en cuenta. La agricultura está gobernada por procesos naturales de difícil control, y si los productos habrán de consumirse crudos, no serán útiles actividades correctoras posteriores.

El segundo principio reconoce que la calidad se construye a lo largo de los procesos (agrícolas y de manufactura), y no al final, en el producto final. Por eso recomienda las Buenas Prácticas Agrícolas y las Buenas Prácticas de Manufactura, según corresponda.

En el tercer principio se admite que la contaminación puede ocurrir en cualquier momento, y en cualquiera de los procesos desde el campo a la mesa.

Reconoce como principales contaminantes microbianos a los provenientes de las heces humanas o de los animales.

El cuarto principio se refiere a los cuidados que hay que tener con la calidad del agua para la agricultura.

 Los cuidados se tomarán tanto por su origen, como por la contaminación que puede recibir este recurso en su transporte, así como por los sistemas de riego y características específicas de los cultivos.

(Ver la referencia: FDA (Food and Drug Administration). Guía para Reducir al Mínimo el Riesgo Microbiano en los Alimentos, en el Caso de Frutas y Vegetales Frescos. June, 1999). También referirse a: http://www.fda.gov

En el quinto principio se llama la atención a los riesgos que pueden derivarse del uso de estiércol animal o desechos orgánicos en general, y se recomienda tomar las precauciones para su disminución.

 

El sexto principio reconoce los riesgos de contaminación por el contacto de las personas con los productos, recomendando facilidad y prácticas de higiene y sanitarias para la disminución de los mismos.

 

En el séptimo principio se da cuenta de las preocupaciones gubernamentales expresados en diferentes normas legales, y reclaman su cumplimiento.

 

En el octavo principio se reconoce que además de leyes y otras normas, es muy importante tanto el conocimiento como la disposición ciudadana a tomar cuidado en el tema de la contaminación de alimentos, y prepararse constantemente.

 

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