
Según Hamel, para
pretender ser innovador (en términos empresariales), primero debe
entenderse adecuadamente la definición conceptual de una empresa. Si
no conocemos lo que es una empresa, y no podemos caracterizar en la
que estamos trabajando, no será posible innovarla. Este concepto de
empresa, según el mismo autor, debe distinguir cuatro elementos:
Relaciones con el
cliente Este elemento identifica el modo y medios con los que la
empresa se acerca a los clientes, al conocimiento que tiene de
ellos, y de la dinámica de esta relación que finalmente se espera
que culmine cuando el cliente se identifica con la empresa.
Estrategia clave
Este es el elemento principal en cuanto caracteriza lo esencial de
la empresa. Es el componente que la distingue en el mercado y en la
sociedad. Por ello es el encuentro con su misión. Con el espacio que
ocupa y con su estilo de actuación.
Recursos
estratégicos Comprende la identificación de lo más importante
que dispone y hace la empresa, en términos de conocimientos de su
personal, de sus activos físicos, y de los procesos que desarrolla.
Conexiones de valor
Este elemento identifica el modo y medios de relación de la empresa
con sus proveedores, con otras empresas con las cuales se
complementa en productos o servicios, y con otras empresas de su
misma línea de producción con las cuales puede realizar alianzas.
Estos elementos
resultan conectados por:
Beneficios para el
cliente Estos beneficios constituyen una conexión entre la
estrategia clave y las relaciones con el cliente. Se refiere a la
forma en que la empresa atiende los requerimientos del cliente, y el
nivel de satisfacción que éste alcanza.
Configuración Se
trata de la configuración de los recursos estratégicos, y es uno de
los conceptos valiosos en la propuesta de Hamel. Define el modo en
que estos recursos se organizan y actúan para llevar adelante la
estrategia clave.
Límites de la
empresa Estos límites establecen la relación entre los recursos
estratégicos y las conexiones de valor. Definen lo que hará la
empresa, lo que adquirirá de los proveedores, complementará con sus
asociados, o compartirá en sus alianzas o coaliciones.
Los factores que
determinan el caudal de los beneficios son los siguientes.
La eficiencia
Esta eficiencia está medida en términos de valor. Esto es, el valor
utilizado por la empresa en la generación de un producto o la
realización de un servicio, y el valor que el cliente reconoce y
paga a la empresa.
La singularidad
Es la singularidad en términos de la distinción con la cual el
cliente mira a la empresa, y la diferencia de otras en el mismo
rubro. Pero esta diferenciación debe darse en términos de valor.
La integración
Este factor mide el grado en que los componentes de una empresa
trabajan en conjunto y concordancia en relación con los objetivos de
la empresa.
Los impulsores de
beneficios Este conjunto de factores permitirá distinguir a los
indicadores más importantes del éxito empresarial. O en forma mucho
más importante, a la constatación o verificación del mismo. |