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DESEMPEÑO Y CALIDAD

Desempeño y calidad
Antecedentes. La empresa como persona colectiva.  


Antecedentes

El desarrollo de esta sección está relacionado con la siguiente pregunta: ¿es suficiente conocer el nivel de calidad de una entidad para calificar su éxito? Aunque la calidad es un concepto antiguo, el auge de su uso en las empresas es de fines del siglo pasado, impulsado por las relaciones comerciales multinacionales. Este auge estuvo acompañado por el convencimiento de que gracias a la calidad, la empresa mejora en eficiencia y en sus resultados económicos. 

La calidad entró entonces como una variable no monetaria a ser tomada en cuenta en el desenvolvimiento de una empresa, contrastando con la práctica generalizada de considerar sólo los resultados financieros. Actualmente es un requisito indispensable para estar en el mundo de los negocios.
Hacia fines del siglo pasado llegó a cuestionarse sobre si sólo los estados financieros, o sólo la calidad, eran suficientes para ver si la ruta seguida por una empresa conducía a un destino adecuado. O incluso, si pudiesen orientar los cambios que fuesen necesarios. Ello dio paso a un concepto integral de evaluación de desempeño (performance, en inglés) agrupando variables monetarias y no monetarias, y que tuviese que ver con el cumplimiento de los objetivos de la empresa o entidad a ser evaluada.

Al mismo tiempo, el concepto de empresa fue modificado de su acepción ya anacrónica de sólo generador de utilidades, al de un ente con responsabilidad tanto a su interior como en su relación con el medio ambiente. El desarrollo de la gestión basada en valores, la responsabilidad social, el bienestar, la seguridad y salud laboral, y la gestión ambiental, entre otras mejores prácticas empresariales han enriquecido su rol. Finalmente, el concepto de empresa como persona colectiva aparece como el más adecuado para comprender este papel.

Resultados de evaluación del desempeño

La empresa como persona colectiva

 

Dimensiones de la persona: labor, trabajo y acción

El tema de la persona, o propiamente de la condición humana, que tiene que ver con la esencia o naturaleza del hombre y en relación con su entorno, ha sido y es objeto de una reflexión filosófica básica. Aquí pretendemos verlo en su vínculo con un conjunto de propuestas de lo que cada persona debe recibir de acuerdo a su condición de tal (que incluye sus obligaciones frente a otras personas y a su ambiente). Recogemos para ello el enfoque de Hannah Arendt [1] en lo que tal vez es su legado más apreciado como pensadora.


[1]  Arendt, Hannah  La condición humana. Editorial Paidós. Barcelona, España. 3ª reimpresión, 1998.

Aprendizaje progresivo.

Para Arendt, el hombre desarrolla una vida activa en la tierra bajo tres actividades: labor, trabajo y acción. Llevada esta apreciación al terreno de una empresa, podemos decir lo siguiente.

 

·         En la labor las actividades le permiten atender sus necesidades básicas en el proceso de subsistencia y crecimiento.

·         En el trabajo la empresa construye o ayuda a construir un mundo artificial a partir de lo que le proporciona la naturaleza y los otros recursos, adecuándolos para una vida de convivencia con las otras empresas y con la sociedad.

·         En la acción la persona se diferencia como individuo. Lo hace en su capacidad de tomar la iniciativa, con lo cual se distingue de las otras personas. No es impulsada por la necesidad como en el caso de la labor. Ni por la utilidad como en el caso del trabajo. Es algo propio, y a diferencia de los procesos naturales, la acción humana que dirige a la empresa siempre tiene un fin. Por eso la acción está relacionada con la libertad y la capacidad creativa de las personas.

 

Dimensiones de la calidad de una persona: pensar, tener, amar y ser

En consecuencia, ¿de qué debe dotarse a la persona para mantener su condición de tal? Esto es, en el sentido de Arendt, ¿qué se necesita para que pueda desarrollar satisfactoriamente la labor, el trabajo y la acción? ¿Para llevar adelante su vida activa, en un nivel determinado de calidad?

Un ordenamiento interesante en la búsqueda de la medición de la calidad de vida, y que se relacionan con las dimensiones de la condición humana, es presentado en el artículo Tener, Amar, Ser: Una alternativa al modelo sueco de investigación sobre el bienestar, de Erjk Allardt[1]. Aquí se le ha agregado la dimensión de Pensar.


[1]  Incluido en: Nussbaum, M. C. y Sen, A. (Compiladores). La Calidad de Vida. Fondo de Cultura Económica. México, 1996.

 
Dimensiones  

Pensar               Capacidad de la empresa de reflexionar sobre su destino o propósitos, así como de plantearse y seguir su propia estrategia de acción que también le ayude a diferenciarse.

Amar                 Se refiere al vínculo cordial que mantenemos con nosotros mismos y el entorno más cercano (respecto a la empresa: los trabajadores, los clientes, los proveedores, el medio ambiente, las empresas vecinas y afines).

Tener                 Se dispone del dominio y control de los recursos y activos de la empresa para su actividad diaria y subsistencia al largo plazo.

Ser                     Se trata de la integración económica, social y ambiental de la empresa con la sociedad, tanto en el ámbito local, regional, nacional como internacional. La empresa tiene su propia identidad.

 
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